La mejor medicina, la Patri y mi mañana en el SPA de la salud

Fecha límite de Boris Groh

28 septiembre 2020

-«Usted ya tiene una edad, Enrique». Eso es lo que me cuentan como solución o discurso muy recurrente y cuasi definitivo, (cada día que tengo que verme con ellos), mis amigos del doctorado mal pagado. «¿No pretenderá usted estar como un chaval de cuarenta?» – Apostillan para rematarme.

-He llegado a la conclusión que se les ha olvidado a los que ejercen la reparación de la salud, eso que se dice en «nosequé» parte de las normas deontológicas de que la mejor medicina que puede recetar un médico es, primero, escuchar.

-Menos mal que el mío, (el que receta con tino y a la velocidad del rayo y sin que nadie pueda meter baza), hoy me ha dado una pauta de cómo saber si un hombre es prostático avanzado: «Fíjese Enrique en un hombre cuando mea de pie, en casa o en un aseo púbico. Verá que algunos, especialmente los viejos, se separan del urinario y se inclinan hacia adelante poniendo una mano en la pared y la otra en el pardal. Según la inclinación, se puede saber, cuasi exactamente, que tipo de gravedad o de inflamación prostática sufre ese individuo». «Usted como lo hace» – me pregunta – y yo le contesto – «Con mucho cuidado de no mojar la taza». Una cariñosa despedida, insonora y bidireccional con un respetuoso vete atpc*, pues ellos, los de la bata blanca, están más saturados que los ácidos grasos de la manteca colorá.

-No obstante e intentando contar algo positivo, (para que los que puedan leer estas lágrimas no salgan corriendo a suicidarse al sentirse identificados), contaré algo que me dijo mi querida Patri, la enfermera de toda la vida de mi Centro y que ahora hace de Policía de Fronteras en la entrada, tomando temperatura y repartiendo el gel desinfectante y broncas, a todo quisqui incluso a los que intentan colarse sin permiso, según el caso. Uf, sorry, tomo aire y continuo en el párrafo siguiente.

-La Patri, con esa cara de Policía bueno que no le cabe en el cuerpo y que le dice amablemente a todo el que llega al mostrador: «¿Usted a que coño viene aquí sabiendo como estamos de saturados?». Pero a mi no, Patri es amiga de toda la vida, (un día, incluso, me regaló un venda pues me hice daño en rehabilitación y hasta me la puso), es una chica extraordinaria que debiera haberse jubilado a los 65 pero a ella le encanta la enfermería y que le digan que buena eres o que buena estás, pues la niña a su edad está para ponerle un piso en Calpe.

-Bueno, decía que vi a Patri y al verme me ha preguntado como estaba y qué me había dicho el médico. Una vez se lo dije, la Patri me pone su elegante brazo en el hombro y me dice: «Enrique, eres un cachondo, no te quejes y mirando a mi Santa, suelta la frase del día … «Hombre enfermo, hombre eterno y tú tienes más vidas que el demonio, vete de aquí y vuelve poco, que en un par de semanas este va a ser la boite de Satanás, pues vamos a ocupar el gimnasio y no sé si los pasillos, con pacientes de la COVID, con toda seguridad».

-Muá, muá y mirada de no sé cuándo nos volveremos a ver o si nos volveremos a ver. Patri es un encanto, como todos los sanitarios de este País aún llamado España.

-Mañana, si sale el sol y si me puedo sentar, intentaré seguir.

atpc: A tierras pocos conocidas

Acerca de etarrago - etfreixes

""Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta""" (Albert. Camus)
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7 respuestas a La mejor medicina, la Patri y mi mañana en el SPA de la salud

  1. La edad es un número. Creo que te apostillo un abrazo y un café o un zumito lo que prefieras. Abrazos mil.

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  2. Con Patri ahí tienes enchufe, Enrique! Así que a seguir disfrutando 😊
    Un fuerte abrazo

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  3. Lo de la edad es verdad que es recurrente, pero aunque nos refiramos solo a lo físico ya quisiera yo ver algunos jóvenes y jóvenas cuando pasen unos años con el machaque que llevan. Mejor no quejarse Enrique que salen arrugas. Un abrazo de martes.

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    • últimamente me sale una frase que me contó una amiga de El Campello: «No son los años lo que nos hace viejos, son los daños». me hizo gracia. Al reírme me dijo: Ay, Enrique, tú te lo has pasado bomba durante toda tu vida, ahora, como los coches maltratados, tienes «tu recompensa».
      En fin, vivir para vivir o recordar lo vivido, cualquiera me vale, pero vivir, siempre.
      Un abrazo querida amiga y, ah, psssssssssssss, últimamente te noto algo triste.

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      • Te he respondido y no sé adonde han ido mis palabras. trataré de repetir la respuesta y hasta es posible que te llegue duplicada y diferente. Eres buen psicólogo y me conoces ya desde hace tiempo, deseo ver la parte positiva de todo, pero a veces el ánimo se rebela. Haber llegado hasta aquí después de 42 años de trabajo no ha sido fácil y si he podido con lo pasado también seré capaz con lo que venga. Gracias a Dios todos los días por lo que tengo, apreciando la salud que es lo más importante y aquellos que te quieren que, aunque sean pocos y no los tenga cerca, valen un montón. Gracias por tu apreciación y un abrazo fuerte.

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