Papá no te gastes mi herencia, coño.

 “Sin título” (2013), fotografía de Kyle Thompson.

Fotografía de Kyle Thompson

14 julio 2017

Historia oída hoy, en un lugar indeterminado y de nadie conocido.
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Un padre, a los 63, decide retirarse, que es como se dice de la persona que quiere jubilarse en mi tierra y siendo propietario del 50% de un Local y Negocio de Restauración de 5 Tenedores, cuya propiedad comparte con su mujer, decide a la vez darle esa mitad del negocio, la suya, a uno de sus cuatro hijos íntegramente, pues es él, ese hijo, el que ostenta la dirección y gerencia del mismo. Los otros tres hijos, cuando el padre se lo comunica en una merienda que él, el padre, organiza al efecto, se levantan de la mesa, indignados con la decisión que el padre les acaba de comunicar y los dejan plantados y sin mediar palabra alguna a los dos padres, padre y madre, y al hermano favorecido con la decisión paterna, que se quedan allí sentados y extrañados.
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Los hijos recriminan al padre que la decisión no haya sido equitativa y emulan a Caín, (virtualmente), con el hermano agraciado. El Padre, más adelante, les dice que con su dinero y sus bienes, mientras él, el padre, esté vivo hace y hará lo que le de la gana y lo que ha hecho lo ha hecho por eso y porque piensa que es lo mejor para el negocio.
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Lo curioso, por no decir horroroso, quizás sea solo eso: oírlo. Pero lo verdaderamente esclarecedor es que los hijos, los tres “ofendidos” por la no designación “pairal” de su parte del negocio, no entienden que el padre pueda hacer lo que le de la gana con su dinero y con sus bienes. Es como si le estuvieran diciendo: Papá no te gastes mi herencia, coño.
 
A mi, los que me conocen lo saben, nunca me ha hecho gracia el asunto y nunca he sido partidario de las herencias tal y como la entienden los hijos, es decir, nunca la he entendido como un derecho de ley por encima de la voluntad de hacerlo por libre designación cual debiera amparársele así, legislativamente,  al actor de la misma. Nunca lo he entendido ni nunca lo entenderé. Lo que no se gana no se quiere, sería el principio que ampararía esa creencia que mantengo desde antes de nacer, creo.
 
Pero, con mucho, lo peor del asunto oído hoy, es el sentimiento de los herederos a creerse con derecho a gestar o intervenir sobre los bienes del que la Ley dice serán herederos de un ser  aún en vida y no habiéndola “palmado”, todavía. Oír la historia oída, me ha amargado el día.
 
 


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Acerca de etarrago y etfreixes

""Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta""" (Albert. Camus)
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11 respuestas a Papá no te gastes mi herencia, coño.

  1. totalmente de acuero… te tiene lo que se gana
    lo malo, a mi entender, soy padre e hijo, es favorecer a uno sobre los otros…
    yo fui el 1 de mis hermanos… y me llevé todas las ostias,,, el pequeño, el mimado, el que hace lo que le sale…. hay que serecuanimes, en la medida de lo posible
    saludos

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  2. La Rubia dijo:

    Cada hijo recibe su herencia, unos reciben dinero, otro tiempo de los padres, su cariño, etc. Y en vida que los progenitores hagan lo que quieran. Los hijos no somos iguales

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    • etarrago y etfreixes dijo:

      Así es, rubia, me encanta, siempre, tu punto de vista … eres un pozo de serena reflexión y sabiduría querida amiga-e.
      Feliz noche

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  3. Conozco bien este tema, me ha tocado personalmente, por razones de situación geográfica, tramitar unas seis. Todas familiares, no herederos directos en cuatro casos, pero con testamento previo. Bueno,pues aun así y tratando de ser lo más ecuánime y justo con lo que había ante notario, ha habido sus más y sus menos. Imagino lo que será hacer esto en vida favoreciendo a aquel que, presumo, se lo ha ganado con creces. Todo cuesta esfuerzo como bien dices y los méritos hay que ganárselos. Está claro. Feliz tarde.

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  4. Tema harto difícil, amigo Enrique. La voluntad es la voluntad, sea justa o no lo sea. Los antiguos tenían leyes y costumbres pensadas para otra estructura social y económica; en las casas donde había algo que rascar, el mayorazgo recibía le herencia y se hacía cargo de la casa y la familia; ahora, pues eso, querellas y odios de por vida. Casi mejor unas deudas y el mejor de los recuerdos.

    Buenas tardes y un abrazo.

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    • etarrago y etfreixes dijo:

      es una gran solución amigo Ildefonso, lo mejor es no dejar nada, vivirlo y disfrutarlo en vida es lo que se debe hacer … quizás así los herederos te quieran más o quizás, también, acaben odiándote más.
      Un abrazo amigo

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  5. Stella dijo:

    Alfonso Cebrián, señor al que acabo de leer, dió la solución exacta.
    Es el asunto planteado sumamente delicado. Todos los hijos deben ser iguales,en el respeto, en cariño…en el error o en el acierto de sus vidas..
    No basta con que uno ayude, y sea el que recibe todo. Mal los padres aunque sean los verdaderos dueños de todo lo ganado, y mal los hijos al actuar de esa manera.
    Muchas veces el dinero destruye los valores de la familia.

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