DIARIO DE TRIANA IV

Una madrugada para no olvidar

Reflexiones al borde de los cuarenta

Como cada noche desde hacia tiempo, me despertaba de madrugada.wpid-2015-11-18-12.27.50.jpg.jpeg

Siempre era igual. Abría los ojos, tumbada en posición fetal, el frío no era externo, sino que emanaba de mi interior, me rodeaba, y el edredón no conseguía subir mi temperatura corporal hasta pasadas varias horas.

Pero esa noche, abrí los ojos, un calor sofocante me inundaba.

Unos brazos firmes, los tuyos, me rodeaban entera, en un abrazo tan cálido que me sobraba hasta la piel, sudando, completamente pegada a ti.

Me sentía tranquila, feliz, en calma.

Sonreí, y repasé cada curva de tu anatomía. Tus manos cogiendo las mías, entrelazando los dedos, tus brazos rodeando mi cuerpo.

Tu pecho en mi espalda. Noté tu respiración tranquila, el aliento en mi pelo.

El vientre firme pegado a mi, las piernas atrapando las mías.

Me acerqué un poco mas. Era casi imposible estar más cerca, pero un poco mas. Y enseguida…

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Acerca de etarrago y etfreixes

""Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta""" (Albert. Camus)
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3 respuestas a DIARIO DE TRIANA IV

  1. Pingback: DIARIO DE TRIANA IV — Esas pequeñas cosas – reneamadorpontazablog

  2. Ay mi Enrique cómo te adoro!!! Gracias!!

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