Hay ganas de marcha, luego hay vida

“Juerga gitana en Montjuic” (1963), de Colita (Isabel Steva Hernández) ©

“Juerga gitana en Montjuic” (1963), de Colita (Isabel Steva Hernández) ©

13 agosto 2016

Recordaba aquella frase que un día un laureado empresario profesional, compañero y amigo, me contaba en una larga noche de copas que pasamos sentados en la Cafetería del Hotel Intercontinental y en la que aún recuerdo que terminamos casi abrazados con la compasión añadida que ello provocó en uno de los camareros y la repulsa de unos ancianos con pinta de ser monárquicos y apostólicos de toda la vida que largaron un cruel: “Eso se hace en la cama y en privado, deformados”. La frase de mi abrazado amigo había sido pronunciada con un impronunciable tono, pero fue algo más o menos así:

“Me sentaba con él a comer, a cenar, a vivir, discutíamos cada uno de los asuntos a resolver, éramos amigos, éramos socios y algo más, éramos como hermanos, pero un día vino ella y nos separó para siempre.  Él, hace ya de eso treinta años,  se fue con ella, se metió en política y hasta hoy. Nunca mas le vi, yo seguí con mis cosas y él con sus misas y su escaño. Ahí seguimos, como si nunca nos hubiéramos conocido, así son las cosas.”

Luego, rascándome en el centro de la cabeza y en ese impronunciable lugar, justo ahí, donde cualquier lector puede imaginar, (el izquierdo), fue justo entonces cuando me vino a la memoria y al teclado, un viejo y renovado pensamiento que fue como un deseo …

“Viernes, casi de noche, terminando mi semana laica y comenzando la religiosa. El sol está cayendo y ya me voy pintar y a depilarme un poco los bigotes antes de montar en el caballo de la indecencia moral y partir hacia el País donde se habla poco, se sonríe mucho y se fuerzan arrumacos y otras veleidades que hacen que casi todo me traiga sin cuidado. Puede que el caballo me tire algún día y que las vísceras que van quedando dejen de responder, lo sé o creo saberlo, pero cuando mejor me encuentro es cuando me subo a ella, a la montaña de la escena, de la música, del copeo, del baile y a todas las que le siguen a continuación que al final descubres que cada vez son más altas y mas frías, pero que aportan una fuerza que ninguna medicina te puede dar. Hay quien dice: “Hay proyectos, hay vida” ´pero a mi me gusta más otra acepción del mismo manifiesto; “Hay ganas de marcha, luego hay vida””

Dicen que los sentimientos tienden a helar el alma con el paso de los años, pero, ciertamente, esa es una apreciación que según se nos produzca o no, nos distingue a todos. A mi me sucede algo extraño: Unos días creo que sí y otros creo que tampoco lo sé.

 

La Vida, la proporción áurea, el vagido universal y Benedetti


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Acerca de etarrago y etfreixes

""Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta""" (Albert. Camus)
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4 respuestas a Hay ganas de marcha, luego hay vida

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