Silla de ruedas, cámara, teclado … y vida


02 marzo 2016

Al fondo había un pequeño tumulto alrededor de una mesa junto a la puerta de atrás del Ateneo, y la Loli, mientras hacía como que me limpiaba la mesa con ese recurrente trapo verde que siempre llevan los Baristas para pararse en un punto a “largar”, me dice: …

– “Ese chico es un encanto, Enrique, habla y escribe como los ángeles, tiene un millón de amigos y se deja querer como nadie. Atiende a todo el mundo y hasta ayuda a los demás en lo que puede. Es huérfano de padre y madre y ahora vive solo con una  hija de Manuela. Desde muy chico ya era el rey de la informática. Trasteaba con los teléfonos móviles, los ordenadores de blanco y negro y hasta montaba videos de VHS de las fiestas familiares del internado. Ahora a sus cuarenta es el líder de una de esas “mareas” por la defensa del barrio, de la accesibilidad vial al peatón y de la lucha por un mundo mejor …”

– ¿Y quién es ese superhombre tan guaperas y tan, tan … todo? – Le he dicho a La Loli.

– Espera, ven conmigo, te lo voy a presentar

Nos acercamos a la mesa del tumulto y allí estaba él.  Cierto, era un tío guapete pero al mirar hacia su asiento me di cuenta de que estaba sentado en una silla de ruedas eléctrica. Me quedé atrapado …

– ¿Sorprendido? Seguro que la Loli te ha hablado de mi como si yo fuera el mismo Superman.  Me quiere mucho.

Estuvimos hablando un buen rato cuando el tumulto aflojó la opresión emocional y física que sobre su entorno se había creado. No repetiré aquí su mensaje pues ya podéis imaginar cual sería la admirable y entusiasta admisión de su estado, pero me emocioné al darme cuenta, también, que todo lo que ponía sobre sus piernas se hundía hasta el fondo de la silla, pensé en el constante mensaje que estos ángeles nos trasladan a los que, a veces, no sabemos resignarnos con nuestra suerte, y que es impagable.

– Gracias Luis, me alegra conocerte, me alegra verte feliz … y Luis se despidió de mi con un … “Se puede ser feliz con muy poco Enrique … yo me conformo con mi silla, mi cámara,  mi teclado … y que el sol salga cada día”

enriquetarragófreixes

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Acerca de etarrago

""Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta""" (Albert. Camus)
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16 respuestas a Silla de ruedas, cámara, teclado … y vida

  1. Su frase, su mensaje y toda su actitud es lo que le hace aún más grande. Ante ese ejemplo no nos queda más que callarnos e intentar imitarle, si podemos. Buen día.

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  2. ¿Enrique?, lo que escribes es real?, son vivencias propias?. Y sin todo es real, por qué a ti te pasan tantas cosas?, dime tu secreto.

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    • etarrago dijo:

      Esa pregunta me la hago yo también, Sensi. Pasé toda mi vida embebido en el más pragmático mundo profesional y empresarial y nunca llegué a sospechar que existiera tanta gente con tantas historias para ser contadas. Yo, humildemente, querida Sensi, he llegado a creer y a creerme, que es solo cuestión de escuchar. Quizás, cuando tengas mi edad o mucho antes, quizás tengas tiempo de pararte a ello. Un día que tengas tiempo pruébalo … y me lo cuentas, pero eso sí, solo si lo haces con la gracia que te caracteriza.

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  3. Stella dijo:

    Después si quieres responder a tantas preguntas de tus seguidoras, te voy a contar algo que pasó en casa…
    Abrazos..

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  4. madamebovary dijo:

    Enrique, tienes un don: sabes como nadie dar la vuelta al calcetín, echarle unos trancos y volver a calzarlo como si tal cosa. Y nos presentas a un elenco de gente encantadora y de vida difícil; pero, como dice Luis, “se puede ser feliz con muy poco”

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    • etarrago dijo:

      Gracias madame, me lo tomaré como un halago …
      Ciertamente esa forma de ser, la mía, me da opción a entrar a conocer a todo tipo de personas sin grandes trabas.
      Un abrazo amiga y disculpa el retraso … estoy, aún, de vacaciones.

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  5. evavill dijo:

    Tiene mucho mérito esa actitud, no sé si podría ser feliz en silla de ruedas. Supongo que tendemos a la felicidad y terminamos por adaptarnos a lo que nos toque para llegar a ella.

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    • etarrago dijo:

      Sí, es cierto, Eva, te acostumbras … te lo puedo asegurar e, incluso, una vez te aceptas como eres hasta puedes ser más feliz o igual que el resto de personas que te rodean.
      Un abrazo.

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  6. Hola Enrique,
    qué oportuna coincidencia. Hace apenas un par de horas, en el metro, coincidí en el vagón con una chica joven en silla de ruedas que mantenía conversación con una más que probable amiga. La sonrisa y felicidad que desprendía su cara no me pasaron inadvertidas (y creo que a más de uno en el vagón). Luis tiene razón.
    Abrazos

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  7. icástico dijo:

    Siempre aprendiendo (tu enseñando) Ya ves, concepto de “muy poco”, el sol sale todos los días (aunque no lo veamos) para todos y a muchos no les parece suficiente. Ok, madamebobary. Un abrazo, Enrique

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  8. Admirable persona, Enrique, gracias por compartir esta vivencia. Abrazo de luz

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