Ella

 
15 enero 2014

Rebuscar en la biblioteca supone, siempre, encontrarte con una de esas mil notas que ella escondía en cada libro. Allí,  ella, pintaba sus alegrías y sus frustraciones, sus anhelos y sus penas en modo de pregunta. Ella era una mujer, extraordinariamente, singular. Pero andar en el cajón de “sus cosas” encontrando su dedal, sus agujas, sus viejos botones sueltos, y, como no, sus notas, es algo que sólo es comparable a ese estado que cuentan en los escenarios de ficción.  Ahora ya hay otra ella que me hace llorar en vivo cuando nadie me ve, pero ella, aquella, la que me cambiaba las gasas en mi niñez,  esa es la que motiva, siempre, esos inolvidables sentimientos de quien quiso ser y fue suyo.  Nunca hice nada mejor, nunca olvidé, ni olvido, a ninguna de ellas, la que fue y la que es fuente de mis suspiros.
 
 
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Acerca de etarrago y etfreixes

""Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta""" (Albert. Camus)
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