Abuela 10 ó lo sencillo que es sentirse feliz

07 julio 2011    –    07 julio 2016

Una mañana de lujo y unas horas de tiempo libre y, claro, me marcho a Media Markt a toda velocidad. Voy a la zona de discos duros, cables y novedades en la bandeja donde colocan todos los PCs. Me sorprende ver a esta hora en la zona de Televisores de gran tamaño a muchos chavales, todos rondando los veinte, camiseta tipo básquet, pelo cortito y mucho músculo, negociando cual quedarse pues las ofertas son de aúpa, aunque algo inalcanzables para mi relación precio/necesidad. Me quedo cerca y veo que se lo saben, “tío”. Buscan 40”, internet para el YouTube y el Skype, Full HD y que no pase de los 1000.

Me voy a la zona de teléfonos y los empleados andan en corro con el asunto de “a mi para lo que me queda de estar en el convento…”, desisto, nada nuevo. Ando hacia atrás y me voy a la zona de Radios y allí veo a una señora muy mayor, quizás unos 80, que andaba tocando todo y algo despistada. Me he acercado pues he notado que quería decirme algo y con la mirada me estaba pidiendo un flash informativo. Una persona elegante y encantadora, hablaba cual un ángel, una voz preciosa y un tono embaucador. Quería un apeletrés para su nieto que cumple 17 el domingo. Tras una inolvidable y hasta corta charla, he conseguido entender que lo que buscaba era un iPod de Apple para oír música mp3. No le importaba el precio, “su nieto se lo merecía todo”, me ha dicho, “él me quiere mucho, ¿sabe?”. Una mujer adorable y un nieto que la disfrutará cuanto quiera si sabe hacerlo. “Gracias, señor, ha sido usted muy amable”. Esa, tras mis diez minutos de gloria con ella, con la abuela del apeletrés, ha sido la despedida mas encantadora que me han hecho en años. Luego, cuando he salido a la calle, la he visto entrar, con gran habilidad, en un viejo Mercedes 300 que conducía un animado anciano que ha bajado a abrirle la puerta y a poner en el maletero el iPod Touch 32 Gb que llevaba mi adorada compañera de compras de hoy, en una pequeña bolsa. Hoy he vuelto a darme cuenta de lo sencillo que puede ser sentirse feliz y trasladarlo a cualquiera.

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Acerca de etarrago

""Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta""" (Albert. Camus)
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