Un mundo sin estrellas, la Osa Mayor, Teguise, Altagracia y hagamos un trato

¿Por qué es necesaria la oscuridad en el cielo nocturno?

25 enero 2023

– Algunos días, algunas veces, quizás solo fueron unos instantes, me habré preguntado que sería mi mundo sin, precisamente, mi mundo. Qué sabemos de la Osa Mayor, la constelación más brillante del firmamento ¿cuándo fue que dejamos de soñar con ella o de llevarla al firmamento de nuestra última salida toledana?

– Aquellas largas noches de calor, moscas y viento en esos apartamentos de Teguise en los ochenta, quedaron ahí, en el «suma y sigue» de la carta a mis Corintios de la disciplina clerical, luego todo ese esfuerzo sirvió para recoger las rosas en mi mes de abril más universal y que nunca olvido.

– Pasa el tiempo y las estrellas y lo que representan, pero mi mundo sigue ahí, lo veo, lo abrazo cuando abro los ojos cada madrugada, dejo que la vida fluya y así cuando me encuentro con la bella Altagracia, una dominicana de lujo que abandera la simpatía de las mañanas del Ateneo, le puedo preguntar: ¿Cómo estás hoy, linda chica? y ella me responde siempre… ¿No tan bien como tú, Enrique?

– Entonces yo, cada día que ella acude al Ateneo le respondo con la parte final de un gran poema de Benedetti que los dos, a dúo, recitamos a nuestra manera:

… hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

– Y así, casi milagrosamente, se nos pasan los minutos sin que nadie pueda darse cuenta de ello, pero entonces y ahora, haré lo mismo que hago con ella y con todos los «chicos y chicas» del Ateneo al despedirme, lo hago con un gran y simbólico grito, que es a la vez un gran trato: ¡¡¡Vivamos!!!

@etarragó

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Murió Mariano SP, DEP, amigo, compañero… (Sánchez Pineda)

23 enero 2023

– Hoy murió Mariano, uno de mis mejores compañeros profesionales y amigo, que en su tiempo lo fue y que solo la distancia y una falta de comunicación-e apropiada nos alejó o nos dejó sin ella.

– Mariano fue mi confesor en aquellas noches de tremenda reflexión sobre nuestro trabajo diario en un proyecto grandioso, largo, duro y muy complicado con los agravantes de lejanía del hogar, él fue mi soporte moral y profesional, su enorme valor como persona y como profesional consiguió que el proyecto saliera adelante y ahí está, la obra terminada y su puesta en uso en un lugar de admiración notable y todo, seguramente, gracias a él que supo cómo consolarme, animarme y aconsejarme a mí y a todo el equipo.

– Mariano, amigo, espérame en ese bar que hay en la curva que va subiendo al cielo, ese que está antes del Purgatorio por si me tengo que volver, no te marches, espérame.

– DEP, amigo, compañero … 

Mariano Sánchez Pineda

@etarragó

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Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia

22 enero 2023

– Mi amigo Rafa me decía anoche, a través de su wasap, que a él le costaba dormirse y por eso se acostaba muy tarde. Me decía: «Problema: Me acuesto tarde (a eso de la una o las dos) y me quedo con los ojos abiertos en la cama, como muerto. Curiosamente, al día siguiente, esperando que luzcan los primeros rayos de sol por las rendijas de la mal cerrada persiana de mi dormitorio, no me quiero levantar y no es que tenga sueño, no, es que no tengo motivos que me impulsen a ello (a levantarme). Me levanto a las doce, me tomo el vermú de martini con papas fritas y me quedo frito en el sofá hasta casi la hora de cenar. Ceno y me pongo delante del televisor hasta la una o las dos y como tengo la suerte de estar casi sordo, me parece soportable y cuando me aburro, me acuesto.»

– Julián me manda un correo-e (él sigue con el correo-e ignorando el wasap o cualquier otro medio de comunicación) en el que me contaba que su vida era un «sinvivir», solo algún domingo de cada dos su hija se acercaba a verlo a la hora de comer y le traía los tres nietos para que los viera y jugara con ellos. Se quedaban todos a comer, es decir, pedían pizzas o comida china por internet, pero a las seis se marchaban pues los niños tenían que hacer los deberes para llevarlos al día siguiente al colegio.

– Un día a la semana quedo temprano con ellos (sobre las ocho y media), para tomar café en el Ateneo. Hablamos, reímos y las horas nos pasan volando. A las doce menos cuarto les digo que tengo que irme a casa pues a las doce comemos en casa. Se disgustan un poco, y aunque yo me voy, ellos se quedan allí en manos de la Loli a la que he pedido que les siga escuchando.

– Soledad, distancia, abandono. ¿Cuál es su mal? Quizás los tres lo sean y que no sean nuevos, son viejos y multiplicados males que se repiten sin que, seguramente, nos demos cuenta, generación tras generación.

– Dicen que el principio de la curación que aplican los médicos es escuchar al paciente … quizás ese tratamiento, para aplicarlo, no hace falta que quien lo practique sea, necesariamente, médico.

– Para concluir, diré que he recibido una cita de Kafka a través del wasap, donde otro amigo me preguntaba si yo podía interpretar tal cita: “Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia. Interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado alrededor de una realidad artificial”. No supe, no quise, contestarle.

@etarragó

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Esos dos o tres segundos de ternura

21 enero 2023

– Tras una ardua y dura labor de contención, la noche fue la de siempre, la de los viernes, una noche genial, tertulia, charla, música, copas y un gran compañerismo que es, sin duda, una de las riquezas que está aportando esta crisis a las relaciones entre humanos. Por tanto, Señora Crisis, bienvenida seas, pero como dice mi amigo Alain, tampoco hace falta que te quedes mucho, si te vas a final de año ya habremos entendido tu mensaje lo bastante como para saber qué hacer para enmendar nuestra actitud ante lo que nos queda.

– Chicos, chicas, vamos a por el futuro. Mientras, intentemos levantar este día que ya es muy tarde, vamos, vamos … yo, de momento, voy a acordarme de unas notas que me pusieron en el lugar donde tomamos la última copa, nariz con nariz, alma con alma, todo eso y mucho más, en esas cosas para no olvidar nunca, esas que no te hacen pedir, en modo alguno, ni la luna, ni la espuma … cuenta gente sufre lo que tan delicadamente nos contó Aute con esta ilustre canción:

No me hace falta la Luna
Ni tan siquiera la espuma
Me bastan solamente dos

O tres segundos de ternura 

@etarragó

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